Lo bueno viene en trío y los tres bordes majestuosos del Parque Nacional del Gran Cañón (Grand Canyon National Park) son el ejemplo perfecto. Miembros de una colosal familia geológica, los Bordes Norte (North Rim), Sur (South Rim) y Oeste (West Rim) tienen personalidad y belleza propias y en abundancia. Esta maravilla natural es tan inmensa que más de 322 km separan al Borde Norte del Sur.
Ya sea que se encuentre por casualidad con una manada de alces, ruinas antiguas o hopis en plena danza, su camino de descubrimiento lo guiará a un mundo maravilloso natural y cultural como ningún otro. Los acantilados de color bermellón, los templos dorados y los torrentes de agua son sólo unas cuantas particularidades de cada eminente precipicio. Y aunque no sepa qué borde explorar primero, algo es seguro: – nunca se perderá ninguna aventura.
Diríjase al Norte
Aunque el Gran Cañón tiene casi 483 km de ancho, existen numerosas maneras de acortar la distancia. Si busca vistas panorámicas y apacibles, el Borde Norte (North Rim) es un lugar maravilloso para comenzar su viaje. Sólo acuérdese de hacerle un nudo doble a sus agujetas.
Con una impresionante elevación de más de 2,440 m, el Sendero de Kaibab Norte (North Kaibab Trail) guía a los excursionistas a través de un sueño escapista por álamos temblones, abetos de Douglas y pinos ponderosa. Este sendero de coníferas conduce al visitante desde la cima del cañón Roaring Springs Canyon, (sí, realmente son estruendosos) hasta las brillantes aguas del río Colorado.
Si prefiere explorar el Gran Cañón detrás del volante, haga un paseo panorámico por el camino Cape Royal Road, que es el punto panorámico más elevado y accesible por automóvil. Sólo acuérdese de disfrutar de las colinas aisladas boscosas y las mesetas del Wotan's Throne y el Freya Castle en el trayecto. Las vistas son tan coloridas como los nombres. Al sudeste yace el río Little Colorado, de un azul intenso. Al este, el Desierto Pintado (Painted Desert). Y al noreste, los tonos cálidos de la montaña Navajo (Navajo Mountain).
Luego de su día de exploración, alójese en la histórica Posada del Gran Cañón (Grand Canyon Lodge), el único hotel dentro de los confines del parque. Ubicada en el borde del cañón, esta posada brinda vistas incomparables desde los cuartos de huéspedes y los comedores, además de cabañas con estupendas vistas panorámicas desde el pórtico. Si por casualidad se encuentra en la posada cuando se avecina una tormenta, siéntese en la galería, oiga al viento silbar y siéntase como si fuera parte de la mismísima naturaleza.
Diríjase al Sur
Si hay un borde que es sin lugar a dudas la estrella del turismo en el Gran Cañón, es el Borde Sur (South Rim). Año tras año, éste es el borde que continúa atrayendo a la mayoría de los visitantes. Con todo, desde cóndores de California que planean en lo alto hasta los ciervos rojos que examinan los perímetros, el Borde Sur (South Rim) continúa siendo un santuario para los aficionados a la fotografía, un sueño para los conductores y una atracción para los excursionistas.
Cuando se trata del Borde Sur, llegar hasta ese punto es casi toda la diversión. Atrase su reloj cien años y súbase a bordo del tren Grand Canyon Railway. Este tren antiguo parte del pintoresco pueblo de Williams y lo lleva de vuelta a sus comienzos en 1901. Despiértese en una posada de Williams, luego súbase a esta obra de arte restaurada para ver el Gran Cañón de la misma manera en que lo veían los turistas más de un siglo atrás.
Sin embargo, ha optado por llegar al Borde Sur, es muy probable que el Punto Mather (Mather Point) le dé su primera oportunidad de dar un vistazo (¡y qué vistazo!) a esta maravilla épica. A menudo, los visitantes se sorprenden – incluso se sobresaltan – por lo rápido que el cañón aparece ante sus ojos. No demasiado lejos, el Sendero del Borde (Rim Trail) sigue el borde desde el punto de observación Pipe Creek Vista hasta Hermit’s Rest, una casa de piedra histórica construida en 1914 por Mary Colter, una de las primeras arquitectas en diseñar en un terreno agreste de este tipo.
No sólo la gente allana nuevos caminos en el Gran Cañón. Los paseos a caballo y en mula desde el Borde Sur hasta el río Colorado son una manera muy popular de dejar huella. Una vez que se traslada uno o dos kilómetros en su viaje, posiblemente se alegraría si tuviera otro par de piernas que lo ayudaran. Le recomendamos que reserve los viajes a caballo o en mula con bastante antelación.
Quizás prefiera viajar sobre ruedas. El camino Desert View Drive abarca 3 km en el Camino de Entrada Sur (South Entrance Road), que conecta Tusayan y Grand Canyon Village. Surque el camino y deténgase en las seis vistas panorámicas en el camino, incluida la Estación de Observación de Yavapai (Yavapai Observation Station) en el Punto de Yavapai (Yavapai Point), que incluye vistas del Rancho Fantasma (Phantom Ranch) y el río Colorado. Este viaje imponente presenta vistas tan espectaculares que al finalizar el paseo querrá hacerlo de nuevo.
¿Necesita un lugar en el que apoyar la cabeza luego de un día repleto de aventuras? El hotel El Tovar conserva las mismas características elegantes que ostentaba desde su construcción. Ubicado en el borde del cañón, ofrece vistas que lo dejarán sin aliento. Refúgiese en esta atracción histórica, que ha alojado a celebridades tan legendarias como Theodore Roosevelt, Albert Einstein y al escritor de novelas del Oeste, Zane Grey. ¿Busca algo un poco más rústico? El refugio Bright Angel Lodge, diseñado en 1935, tiene un encanto natural. Es un edificio histórico nacional registrado y se ubica en medio del ajetreo del Borde Sur.
Parta hacia el Oeste
Se dice que todo aquel que viene al Gran Cañón está en busca de algo. Pero no hay nada como el factor sorpresa. Construida recientemente, la Pasarela del Gran Cañón (Grand Canyon Skywalk) supera todas las expectativas, ya que les da a los visitantes la oportunidad de atravesar un puente voladizo 1,220 m sobre el río Colorado. Hecho a imitación del descenso en picada de un águila, este puente de acero y vidrio de 21 m inspira una gran cantidad de reacciones – dándole la libertad a todo explorador para que se aventure más allá de sus sueños más descabellados.
Para aquellos que prefieren la vista de águila, viaje por helicóptero hasta la orilla para un viaje de 20 minutos en aguas apacibles por el río Colorado. Despegue y sobrevuele acantilados de kilómetros de altura, luego examine de cerca millones de años de historia geológica. Es increíble cuán hermosos pueden llegar a ser los colores de esta maravilla natural cuando pasa volando cerca de ellos.
Si prefiere quedarse sobre tierra, eso no significa que deba quedarse quieto. Súbase a una balsa y váyase en los estimulantes rápidos del río Colorado. Vadee en el agua transparente y siéntese mientras su guía le revela historias originales del río, de la magnífica vida silvestre y su papel en el Suroeste en la actualidad. Puede que esta experiencia con grandes dosis de adrenalina empequeñezcan sus recuerdos de paseos en moto acuática.
Visite el Gran Cañón
Si es cierto que lo bueno viene en trío, no existe lugar como el Gran Cañón para aprender a contar de nuevo. Es posible que encuentre tres nuevos restaurantes favoritos. O posadas. O personas. Realmente, cuando lo piensa, ¿no es mejor estar en un lugar donde sepa que aprovechará al máximo cada maravilla que se cruce en su camino? Algunos dicen que somos consentidos. Nosotros decimos que nunca nos aburrimos. ¿Como las vacaciones deberían ser, no? Esa es Arizona. Excelentes momentos. Muchos excelentes momentos.
Para obtener más información sobre el Parque Nacional del Gran Cañón (Grand Canyon National Park) y planificar su próxima aventura, visite arizonaguide.com.