Introducción
Explorar San Diego puede ser una aventura infinita, pero hay límites, en especial si no lo hace en automóvil. San Diego es más una cadena de comunidades independientes que una ciudad unida y muchas de las principales atracciones guardan cierta distancia entre sí. Caminar es bueno para ver de cerca cómo viven los residentes, pero los verdaderos californianos del sur usan las autopistas que cruzan el condado. La Interestatal 5 traza una ruta directa norte-sur a través de las comunidades costeras desde el Condado de Orange en el norte hasta la frontera con México. Las Interestatales 805 y 15 trazan un recorrido similar tierra adentro. La Interestatal 8 es la principal ruta este-oeste. Las rutas 163, 52 y 94 sirven de conexión.
Si piensa conducir en San Diego, estudie el mapa antes de salir. Las autopistas son convenientes y rápidas la mayor parte del tiempo, pero si se pasa una salida o queda atrapado por el tráfico suburbano, tendrá una experiencia no tan placentera de una característica marcada de la vida en el sur de California: la locura de las autopistas. Los conductores conducen a altas velocidades en el complejo sistema de autopistas con la misma pasión que ponen para las maratones de todos los años. En especial, les gusta acelerar en las conexiones y en las rampas de salida y entrada. Asegúrese de saber a dónde se dirige antes de sumarse a la locura.
El transporte público ha mejorado mucho en los últimos diez años: El San Diego Trolley, que llega hasta San Ysidro al sur, se ha expandido hacia el norte desde Old Town hasta más allá de la Misión de San Diego y de la Universidad Estatal de San Diego; los trenes suburbanos de la costa circulan con frecuencia entre el centro de San Diego y las playas oceánicas, con convenientes paradas en Del Mar, Encinitas, Carlsbad y otras encantadoras ciudades costeras; y el sistema de autobuses cubre casi todo el condado. Sin embargo, las conexiones para ver los distintos puntos de interés llevan mucho tiempo. Tenga en cuenta que el centro comercial Fashion Valley, Old Town y el centro de San Diego son los principales puntos de transferencia de autobuses, pero debido a que muchas de las atracciones de la ciudad se encuentran a lo largo de la costa, y a que la costa en sí es una de las grandes atracciones, conviene alojarse allí si no tiene automóvil.
El sistema de senderos para ciclismo es vasto, el clima casi siempre permite los paseos en bicicleta y muchos de los autobuses y trolleys tienen racks para bicicletas, así que si es una persona atlética, ésta es una opción para tener en cuenta. Las grandes distancias entre los sitios de interés convierten al taxi en un medio casi prohibitivo, aunque es una buena opción para trasladarse una vez que ya está en la zona que desea visitar. Los recorridos en Trolley por Old Town siguen rutas de lugares populares en los que puede bajarse y luego volver a subir, pero se demora tanto tiempo en cubrirlo todo que probablemente vea sólo una o dos zonas en un día.
El clima templado del condado de San Diego brinda una flora sorprendente. Los tallos dorados de las colas de zorro o hierba de las pampas forman vistosos conjuntos silvestres cerca del Mundo Marino (SeaWorld). Las Santa Ritas cubren los techos y las laderas de las colinas de La Jolla y forman un manto fucsia sobre los muros blancos y, cuando los árboles de jacarandá de las calles de Cortez Hill y de los vecindarios cercanos florecen en la primavera, la ciudad se transforma en una visión violeta. Altísimas palmeras y curvos enebros son mucho más comunes que los arces y los robles, y los campos de margaritas y manzanilla silvestres añaden otro toque de color. Las rojas y blancas poinsettias abundan en Navidad y las coloridas hierbas del rocío tapizan los bordes de las carreteras todo el año. Los jazmines florecen en arbustos y enredaderas en patios y estacionamientos, y los bosquecillos de cítricos sorprenden en lugares poco esperados, en las autopistas y las rutas secundarias. Cuando los árboles de naranjas, limón y lima florecen en la primavera, la fragancia de sus pequeñas flores blancas es casi embriagadora.
A menos que esté en una autopista, es difícil no encontrar un trayecto panorámico en San Diego, pero la extraoficialmente llamada Ruta Panorámica de 83 kilómetros (52 millas) por gran parte de la zona central de San Diego comienza a los pies de Broadway. Las señales con una gaviota blanca sobre un fondo amarillo y azul indican el camino a través de Embarcadero hacia las islas Harbor y Shelter, el Monumento a Cabrillo en Point Loma, Mission Bay, Old Town, Parque Balboa, Monte Soledad y La Jolla. Se recomienda hacer este recorrido de tres horas, que figura en algunos mapas locales, durante el fin de semana cuando el tráfico es menor.
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