Introducción
San Francisco, acurrucada en una porción de tierra de 120.5 km² (46.5 millas cuadradas) entre la Bahía de San Francisco (San Francisco Bay) y el Océano Pacífico, es una ciudad relativamente pequeña de alrededor de 750,000 habitantes. Los habitantes de San Francisco aprecian mucho a su ciudad, en parte por los mismos motivos que tienen tantos turistas: la proximidad con la bahía y sus entretenimientos, las hileras de casas victorianas que se aferran a la pendiente de las veredas y el sol poniéndose detrás del puente Golden Gate. Los habitantes más antiguos saben que la atracción de la ciudad tiene raíces más profundas, desde la diversidad de sus vecindarios y residentes (jóvenes profesionales en el vecindario Marina, viejos rusos en Richmond, familias latinas de clase trabajadora en Mission) hasta el espíritu libre y progresista de la ciudad ("...votamos la prohibición de las pistolas, nos encanta el proyecto del fotógrafo que quiere registrar gente desnuda correteando entre los árboles y en los espacios públicos, nuestro alcalde de treinta y pico de años posa para la revista GQ y se lo ve por la ciudad con su próxima ex esposa, que antes era modelo...").
Tenga en cuenta todo esto y comenzará a comprender por qué, a pesar del altísimo costo de vivir aquí, muchos habitantes de San Francisco no se sentirían como en casa en cualquier otra parte. Los encantos de San Francisco son enormes y pequeños. No debe perderse el parque Golden Gate (Golden Gate Park), el Palacio de Bellas Artes (Palace of Fine Arts), el Puente Golden Gate (Golden Gate Bridge) o un paseo en ferrocarril funicular por Nob Hill. Pero caminar por los escalones de la calle Filbert (Filbert Steps) o por la calle Macondray Lane o quedarse una hora contemplando los murales en el distrito Mission o el estruendoso océano Pacífico desde los acantilados del parque Lincoln (Lincoln Park) puede ser igual de estimulante.
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