La Bahía
No importa cuánto tiempo haya vivido en la ciudad: ver los movimientos de los rayos del sol sobre la bahía mientras sube la colina u observar el puente Golden Gate ocultándose y reapareciendo a través de la bruma de verano, aún puede hacer estremecer el corazón de los habitantes de San Francisco. Más que nada, la bahía ofrece un telón de fondo fabuloso para los visitantes, pero hay muchísimas maneras de disfrutarla como lo hacen los lugareños. Los espacios con vista al mar, especialmente las ramblas de Embarcadero y Marina, salones como Top of the Mark y los parques a los pies de las colinas generalmente constituyen un gran polo de atracción para la gente de San Francisco. En la bahía propiamente dicha, varios operadores de barcos ofrecen sus servicios a los visitantes: desde excursiones por la bahía y cenas en cruceros hasta el alquiler de veleros tripulados. Sin embargo, en un día de sol, salir en ferry hacia Oakland o Sausalito y disfrutar de una cerveza entre los que viajan desde o hacia sus trabajos es un placer accesible pero infinito.
Las colinas
Pasear en carro por las colinas de San Francisco es como subirse a una montaña rusa: se asciende lentamente hacia la cima de la colina y no se ve que la calle se encuentre con las ruedas delanteras del carro hasta último momento. Diríjase hacia Russian Hill y encontrará la mayor cantidad de colinas empinadas. La calle Filbert es una de las más empinadas de la ciudad, la bajada al este de la calle Hyde tiene una gran vista de la Torre Coit (Coit Tower). Desde las calles Green y Jones, vaya hacia el norte por Jones para una bajada de dos cuadras que desafía la gravedad y una vista de Alcatraz enmarcada por los altos edificios. Si lo intimidan las pendientes de las calles de Russian Hill, Nob Hill y Potrero Hill, deje que otra persona conduzca: un taxi por la calle California y un paseo en teleférico por la calle Hyde es igual de impresionante y como si esto fuera poco, podrá disfrutar mejor las vistas deslumbrantes de la bahía.
Pasajes y escaleras ocultas
Se sentirá como un verdadero experto conocedor del lugar cuando, al doblar la esquina de una calle normal, se encuentre con un pasaje con jardín oculto. San Francisco está llena de estos callejones, como también de escaleras que trazan las colinas entre hileras de casas. Se puede topar con una de estas, y a la vez con los escalones bien señalados hacia la Torre Coit y Maiden Lane cerca del parque Union Square. Realmente vale la pena buscar el pasaje Macondray Lane, en Russian Hill, por sus preciosos jardines. También en Russian Hill, la escalinata Vallejo Steps se extiende por dos cuadras difíciles de subir, desde la calle Jones hasta la Mason Street. En el medio, cae en cascada el Parque Ina Coolbrith (Ina Coolbrith Park), cuya ubicación apartada y vistas bien abiertas hacen que sea uno de los paseos por escaleras más populares de la ciudad.
Espacios verdes
Con sus colinas y aire puro, sus miles de parques y costaneras, San Francisco es el sueño de los amantes de la vida al aire libre. El Parque Golden Gate, con más de 400 hectáreas (1,000 acres) de senderos y campos, es muy concurrido por ciclistas y patinadores en línea. Menos famoso pero igual de accesible es el Presidio, con más de 600 hectáreas (1,500 acres) de senderos montañosos, caminos boscosos e imponentes vistas de la bahía y del Pacífico. Lo que solía ser la base militar a los pies del puente Golden Gate es el bosque secreto de la ciudad, el lugar donde resulta más fácil olvidarse de que uno está en una gran ciudad. Dentro de Presidio, Crissy Field es una franja de 3 km (2 millas) más de marismas restauradas. A quienes tienen perros y a las familias con niños pequeños les encantan sus caminos y acceso fáciles a la orilla llena de arena de la bahía, y todo el mundo aprecia el esplendor del puente Golden Gate tan cercano e íntimo.
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