Evite las épocas del año más concurridas (el período de vacaciones escolares, por ejemplo) y planifique su itinerario durante los días de la semana y las horas del día de menor movimiento en los parques.
Traiga una carriola o alquílela en los parques. Su hijo puede estar lleno de energía y disfrutar de las caminatas los días normales, pero machacar el pavimento bajo el calor del sol por un lapso de seis a nueve horas puede tener sus consecuencias.
Lleve gorras o viseras para todos.
Llegue a un acuerdo con todos los miembros de su familia, niños inclusive, sobre ciertos planes básicos para las actividades turísticas, como levantarse temprano y dormir siesta a la tarde. Al mismo tiempo, deje un lugar en su cronograma para los cambios de planes y sea flexible.
Para evitar las muchedumbres, no coma en los horarios pico.
Asigne a cada actividad más tiempo del que cree que necesita y compre boletos ParkHopper® (que permiten ir a varios parques en un sólo día) para tener la posibilidad de volver y ver lo que no pudo otro día.
Incluso con un FastPass®, en algunas ocasiones puede tener que hacer fila. Lleve refrigerios y juegos de mano para mantener el aburrimiento a raya.
Deje las comidas con los personajes para el final del viaje, ya que los jóvenes estarán más acostumbrados a estas cifras enormes y a veces alarmantes.
Si desea un momento familiar, planifíquelo fuera de los parques temáticos. Pase un día en la piscina o vaya al Santuario Histórico de Bok (Historic Bok Sanctuary) o al parque estatal Wekiva Springs (Wekiva Springs State park).
Conozca las restricciones de edad y altura. Lo ideal sería que mida a sus niños de antemano, para que no creen expectativas sobre juegos a los que no pueden subir. Sin embargo, la mayoría de las atracciones tienen carteles para medir la altura en la entrada a la zona destinada a la fila, para que si no sabe cuánto mide su hijo, no tenga que hacer la fila para averiguarlo.
Finalmente, esté preparado para los desacuerdos familiares e incluso para las rabietas. Es muy probable que se produzcan. Algunas soluciones posibles son dividirse en grupos o abandonar los parques. Perderse algunas atracciones para permitir que todos se calmen es mejor que continuar con el paseo a la fuerza y poner a prueba los nervios ya alterados.