En algún momento de su visita a Nueva Orleans busque un balcón de hierro forjado, un patio bajo la sombra de los robles o un porche delantero con columnas y siéntese tranquilo, con su bebida favorita en la mano, a las 6 de la mañana. A esta hora, cuando el aire húmedo se condensa sobre las calles, Nueva Orleans es una ciudad con una tranquilidad fascinante. Al mediodía, la calma de las primeras horas de la mañana enfrenta al caos característico de una ciudad grande: con tanto para ver, escuchar, comer, beber y hacer, el espíritu antiguo, místico y agobiante que habita el aire de la ciudad a veces puede ser frustrante, ya que parece evitar que usted y todos los que lo rodean logren hacer algo de forma rápida o eficiente. Pero cuando también evite que en verdad le importe, sabrá que descubrió el verdadero secreto de Nueva Orleans.... Más