Nueva York, sobre todo, una ciudad para caminantes. En sus calles plenas de actividad, una variedad infinita de vistas se despliega por donde quiera que vaya y el carácter de los barrios cambia a cada paso. Pintorescas casas urbanas se tocan con esbeltas torres de vidrio, a pocos metros de relucientes supermercados para paladares gourmet hay polvorientas tiendas de artículos baratos y los restaurantes elegantes están instalados en galpones cubiertos de hollín. Muchos visitantes, seducidos con la idea de caminar un poco más y luego más, a menudo se topan con los momentos más memorables del viaje.... Más