23 de mayo de 2007
Por Craig Shelburne, CMT News
En 1974, Pat Molak, quien se autodenomina como "uno de los peores corredores de bolsa del mundo", deseaba adentrarse al negocio de la música. Específicamente, quería comprar un salón de baile y, gracias al consejo de un amigo, terminó por adquirir el amplio y sencillo salón Gruene Hall en Gruene, Texas, una pequeña comunidad ubicada entre Austin y San Antonio.
Al entrar a la sala, le pareció que el lugar era como un bar cualquiera. Pero mientras buscaba el baño, se encontró con un bar trasero que había estado abandonado por largo tiempo y se usaba como bodega.
"Me asomé y el escenario seguía en su lugar, al igual que los gastados letreros", recuerda. "Eché un vistazo y pensé, '¡Este lugar es increíble!' Cuesta trabajo describirlo. A veces pensaba que parecía un granero, pero con tanta personalidad."
Así que Molak decidió comprar el lugar, así como algunos inmuebles cercanos, y se dedicó a ser cantinero durante el día. Atendía a tipos que llegaban a almorzar y en ocasiones pedían una cerveza. En unos meses, contrató a Nanette Sullivan como gerente del lugar, quien mantiene su puesto hasta hoy.
Casi de inmediato, la música en vivo regresó a lo grande al salón, en parte gracias a un joven desconocido, George Strait y su banda Ace in the Hole, que se presentaban una o dos veces al mes desde 1975.
"Conservo grandes recuerdos de cuando tocaba en el Gruene Hall", explica Strait. "Definitivamente fue uno de mis mayores logros al inicio de mi carrera. Pat Molak, el propietario del lugar, y a quien considero mi amigo, nos dejaba tocar los domingos por la tarde por más o menos 50 centavos de admisión. Jamás nos había oído tocar y quería que audicionáramos antes de dejarnos tocar un fin de semana por la noche. Esto nos condujo a varias presentaciones exitosas en uno de los mejores salones de Texas."
Recuerda Molak, "Venían desde San Marcos en un par de camionetas con su propio equipo. George tenía una voz increíble. Sólo eran cuatro músicos. Nadie les ayudaba con el equipo. No tenían nada. ... Entonces, el negocio musical era muy distinto; al menos en cuanto a la forma en que hacíamos negocios. No nos repartíamos las ganancias de admisión. Llegó el momento en que llenábamos el lugar, y dije 'Vamos a dividir las ganancias, mitad y mitad.'No teníamos oficina, así que Tommy Foote, quien sigue siendo el manager de George, y yo hacíamos cuentas en la mesa de billar: '10 para mí, 10 para ti.'"
En unos cuantos años, el novato de 28 años fue fotografiado ahí para su álbum debut, recargado sobre las mesas y mostrando su sonrisa de un millón de dólares.
"Tomé la portada de mi primer disco ahí; sin embargo, la foto que siempre quise, pero jamás conseguí, es de cuando el público acababa de salir, con todas las botellas de cerveza sobre la mesa", dice Strait. "Era un indicio de que todo el mundo se la había pasado bien."
Aunque es probable que él sea la mayor historia de éxito del Gruene Hall, el escenario también ha impulsado talentos como las Dixie Chicks, Robert Earl Keen, Hal Ketchum y Lyle Lovett, y el bar sigue llamando la atención de leyendas locales como Asleep at the Wheel y Jerry Jeff Walker. Las paredes del bar frontal están adornadas con fotografías de 8 x 10 en blanco y negro de bandas que se han presentado ahí. Las próximas presentaciones de artistas como Jason Boland, los Derailers, Elana James, Reckless Kelly, Charlie Robison o Kelly Willis se anuncian en un pizarrón sobre el bar.
Ernest Tubb fue una de las primeras bandas en tocar luego que Molak tomó el mando. "Entró con su corbata vaquera e iba de punta en blanco, " recuerda, "y era todo un caballero."
Hace unos años, el local ha presentado a Bo Diddley, Merle Haggard, Jerry Lee Lewis, Little Richard, Delbert McClinton, Willie Nelson y George Thorogood. Nolan Ryan, la estrella del béisbol, festejó su cumpleaños número 50 en esta sede. Ni más ni menos que John Travolta bailó en el salón al filmar la película Michael, en 1996. Los fines de semana por la tarde, los turistas se asoman a echar un vistazo, y luego se quedan a disfrutar un poco de música country acústica y tradicional. Es posible que les toquen dos presentaciones los domingos por la tarde cuando los clientes pidan cervezas durante el almuerzo que se celebra junto con música gospel.
La ciudad de Gruene se llama así en honor a Ernst Gruene, un inmigrante alemán que se estableció cerca de New Braunfels en 1845. Su hijo Henry plantaba algodón, con lo cual atrajo a la gente y a la industria. La primera tienda se construyó en 1878, seguida poco después por Gruene Hall y una serie de tiendas. Sin embargo, cuando la Depresión provocó que la mayoría cerrara, Gruene Hall permaneció abierta. Como tal, es el salón de baile más antiguo de Texas que sigue funcionando.
Aquellos que se miren los pies al bailar notarán que hay placas de conducir clavadas al piso para cubrir irregularidades. Algunas placas datan de 1948 o 1950. Algunas son mucho más recientes. Molak se lo atribuye a la tradición.
"Es el mismo piso que estaba cuando llegamos", comenta. "La gente pregunta, '¿Qué vas a hacer con el piso?' Y yo contesto, 'Hey, no pienso hacer nada. No hay ningún problema.' Hay algunos espacios (todo mundo sabe dónde están), sobre los que la gente comenta que 'Alguien se va a caer por ahí uno de estos días.' Y contesto, "Puede ser.' ... Pero sólo estamos divirtiéndonos. Todo va incluido en el boleto."
¿Qué hace que Gruene Hall sea tan especial? Strait responde, "El ambiente, definitivamente. Es tan relajado, sin lujos. Como debe ser un salón de baile. La ubicación tampoco está nada mal. Ojalá nunca cambié."
Molak, que cumple 60 años en junio, explica, "Los músicos se acercan al público. Están ahí y se nutren con la energía de sus admiradores. Si el karma existe, o lo que sea que haya en el lugar, creo que todo el mundo lo siente al entrar. Es un sitio especial. Lo único que hice fue descubrirlo."