Se dice que los habitantes de Seattle no se broncean, sino que se oxidan. Pero los días nublados y las largas noches de invierno han convertido a la ciudad en el refugio de los fanáticos del cine y de los libros. Con frecuencia Hollywood prueba sus nuevas películas en la ciudad, y las compras de libros per capita de los residentes están entre las más altas de Norteamérica. Seattle tiene todo lo que acompaña a un gran centro metropolitano: dos periódicos diarios; un centro de convenciones de última generación, equipos profesionales de deportes; una oferta diversa de clubes de música y excelentes compañías de ballet, ópera, sinfónica y teatro. Como puerto de mar destacado, la ciudad es un enlace vital en el comercio de la costa del Pacífico.... Más